octubre 07, 2012

La experiencia del maratón

Tengo poco tiempo para escribir, pero regresando este fin de semana deseo compartir la experiencia de la carrera el antes y el durante la carrera. Fue una experiencia padrísima, algo difícil de transmitir, pero aún así lo intentaré.

Puedo adelantar que crucé la meta.

septiembre 18, 2012

BERLIN 2012

Si los astros se alinean, y el clima lo favorece; si mi despertador suena a la hora señalada; si llego a tiempo al aeropuerto; si los pilotos asignados a los vuelos recuerdan todas sus lecciones; si alcanzo mi conexión en Dallas y si los de migración en Estados Unidos no detectan algo raro en la manera de quitarme los zapatos o en mi forma de ver el techo o incluso en mi sonrisa, estaré llegando a Berlín el 28 de Septiembre.

Decreto lo siguiente: El viernes 28 de septiembre recogeré mi número sin ningún contratiempo, estaré a las 9am, tiempo de Berlín, con cuarenta mil corredores más justo en la salida. Sonreiré a las cámaras y saludaré, porque una de mis hermanas me preguntó si transmitirían el maratón, para seguirlo ---Claro que sí, tú trata de seguirlo. Aún entre 40000 personas existen las posibilidades y las coincidencias. Puede suceder que justo en el instante cuando estornuda un camarógrafo, me enfoque o en el momento cuando alguien se desmaye y lo capte una cámara yo estuviera ahí; o le llame la atención mi bandera de México, por ser mexicano él también; o llame la atención por ser la que va más entera en el kilómetro 35, cuando todo mundo quiere desertar. Son tantos instantes, momentos, segundos, todo puede ser o no posible, porque es futuro.

Por lo pronto estos segundos son presentes. Hay nervios, emoción, expectativa, incluso miedo. Lo que suceda será pasado, y será otra historia a contar. Hoy es 18 de septiembre y faltan 10 días.

septiembre 06, 2012

Dos títulos


Me gusta ir de compras a Mcallen y disfruto mucho yendo a la librería, sobre todo comprobar el universo de títulos y autores concentrados bajo un mismo techo. La quería evitar porque en esta ocasión traigo mi presupuesto limitado, además tengo bastantes libros esperándome para leerlos, pero me gana mi gusto. Llego y me dirijo a las mesas donde se ofertan libros con descuento. Observo las portadas, leo los títulos y los autores, si alguno de estos tres llama mi atención lo tomo y leo, una buena sinopsis o prólogo y precio lo hace asequible. Bajo este esquema tropiezo con un primer título: “The Original Ilustrated Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle. Nunca he leído al autor, ni tampoco a su más conocido personaje, del cual lo más cerca que he estado es a través de las películas protagonizadas por Robert Downey Jr. . Me convence el prólogo: incluye 37 historias cortas, la novela completa “The Hound of the Baskerville” y las ilustraciones por Sidney Paget, quien dio forma e imagen al tan conocido Holmes. Espero pronto encontrarme con la frase de “Elemental mi querido Watson”, en inglés claro.

Después de unos minutos encuentro otro libro, cuyo título llama mi atención :“Classic Irish Stories”, lo abro y leo los autores, observo incluyen a Arthur Conan Doyle con “The Green Flag” , y me parece curioso porque desconocía la nacionalidad de Conan, suponía era Inglés, eso es punto a favor, podía ser una señal. Además llama mi atención que sea sobre Irlanda, este país ha aparecido en mi vida de manera curiosa y agradable; probablemente sea porque debo algo en una reencarnación pasada como irlandés o irlandesa. Comienzo a leerlo, esta frase me engancha: “Spring Sowng is a meditation on the stark beauty and unforgiving environment of Ireland, as a husband and a wife rise together on a chilly February morning to prepare their land for planting.” Parafraseando: una de las historias es una reflexión sobre la belleza y el ambiente inolvidable invernal de Irlanda, como esposo y esposa se levanta temprano en un muy frío Febrero para preparar su tierra para sembrar. Me da curiosidad ese amor tan ferviente y conocido que sienten los irlandeses por su tierra; la posibilidad de encontrar aquí explicaciones y respuestas lo hace irresistible. Determino detenerme y pagar. Estoy contenta con mis adquisiciones, desconozco cuando empezaré a leerlos pero de este año no debe pasar, parte de mis propósitos.

Me dirijo a la cafetería adjunta. Es tiempo de sentarme a descansar. Mientras hago fila veo una taza, llama mi atención por su dibujo, y la frase “Let your imagination grow”. Son unos libros simulando flores creciendo; saliendo de la tierra, de la imaginación. La compro porque deseo me recuerde, sobre mi propia imaginación, la cual es a veces perezosa y como toda cosecha si no se cuida, trabaja y recolecta en el tiempo adecuado, se perderá.

agosto 25, 2012

El Gato Negro

Es la una de la mañana, un cappuccino enorme y tres tazas de café son los culpables que tenga insomnio. Acostada me acordé de hace tres días, cuando cerraba mi persiana antes de irme a dormir, y observé una media luna con un halo amarillo, esa noche estaba hermosa la luna, eso por alguna razón lo ligué con el gato del vecino.

El gato del vecino es negro, tiene unos ojos muy raros, amarillos, su cara es afilada, y delgada, por eso resaltan los ojos. Cuando regreso de algún lugar por la noche, lo busco, me gusta ubicarlo. La casa del vecino está en una esquina, sin cerca alguna, tiene espacio para un carro. Por lo general lo encuentro acostado abajo, en el cofre o en el techo del carro de ellos; otras veces está abajo de otro carro estacionada ahí mismo afuera. Nos conocimos una vez cuando dejaron a mi cargo una gatita llamada Cuchara. La dejaba salir a ratos y le dejaba la puerta abierta. Un día Cuchara salió y regresó, me encontraba en la segunda planta de la casa, bajé para cerrar la puerta y él o ella porque desconozco el sexo, aunque sospecho es macho, estaba parado con una patita adentro de la casa, indeciso a entrar; le dije que esa no era su casa, que era casa de Cuchara, que por favor se fuera, y se fue.

Cuchara regresó a su casa, pero desde entonces hay un respeto mutuo entre nosotros. De vez en cuando le chasqueo, se sobresalta, me ve, se da la vuelta y retira tranquilo.

A veces no lo encuentro, pero siempre lo busco.

mayo 09, 2012

Como infundir miedo en un hombre y no sucumbir en el intento.

Apenas lo estás conociendo, y tú decides ser tú.

1. En la tarde en un departamento. Sentados en el sillón amplio, viendo una película.  Tú en un extremo y él en el otro.

-Voy a recargar mi cabeza en tus piernas, ando cansada.

Hacerlo. En dos minutos el hombre estará sentado en el otro sillón, pudiendo disfrutar del sillón para ti sola. Lo dejarás temblando con múltiples pensamientos sobre ti y sobre sí mismo.

2. En un restaurante. Al llegar la mesera, asegúrate de estar ocupada para no escucharla del todo. Contestar un mensaje en el celular es una buena opción. Cuándo ella te pregunte:
- ¿Quieres también el especial del día como él?
Tú contesta segura de ti misma. - Sí, también.
Al retirarse ella y él te pregunte: - ¿Escuchaste lo que te dijo? ¿Sabes lo que pediste?
Tú contestas: - No, pero está bien, es comida.

Sigues escribiendo el mensaje, que seguramente no terminaste de redactar, de reojo observarás que con esa contestación habrás logrado de él: un movimiento negativo de cabeza, 360 grados de rotación de ojos; lo más seguro es que se tome la cara con ambas manos, tapándose ambos ojos en el movimiento. Lo que en suma, pudiéramos interpretar, a que en ese momento quisiera estar varios kilómetros de ahí ya sea hacia arriba o abajo.

¿A poco no es fácil?