noviembre 08, 2012

Parte II

PREPARACION PREVIA A LA CARRERA
Paloma y yo estamos en nuestra habitación del Hotel Esplande cada una concentradas en lo suyo. Siento nervios porque no sé como mi cuerpo reaccionará después del kilómetro 32. Entrené solo tres meses antes del maratón, lo ideal son cuatro, por eso la angustia, aunque corro de manera regular desde inicio de año. Le temo a la famosa pared. ¿Cómo la viviré? ¿Cómo sabré que la tengo enfrente? Mejor dejaré de pensar en eso y me concentraré en dejar todo listo para mañana.


Mi meta es hacer 4 horas con 30 minutos. Luis, mi entrenador, me pidió planear la carrera, el qué, cómo, cuándo y dónde; es decir, qué tomaría y comería; el kilómetro dónde y cuándo lo haría y cómo la correría. Debería haberlo hecho desde días atrás, pero a uno le gusta hacer todo a última hora así que tomé el papel donde nos dan a conocer la ruta de la carrera, y comencé a analizar.

¿Qué tomar e ingerir? Mi energético serían las gomitas. Yo era de las personas que preferían no ingerir nada, solo tomaba bebidas isotónicas y agua, pero mis compañeras corredoras y Luis me sugirieron  ingerir algo asegurando  me ayudaría a tener una mejor carrera. La explicación era que debía ayudar a mi cuerpo a compensar su desgaste por la carrera, por lo que en las carreras largas del entrenamiento probé tanto las gomitas como los geles, y me sentí mejor con las gomitas. De líquidos tomaría por supuesto agua, la bebida energética aún no decido cuál será. Un corredor que participó en el maratón el año pasado, me sugirió cargar con mi bebida porque para él, la que ofrecieron en la carrera, no le ayudó. Decidí entonces traer desde México Gatorade en polvo, bebida la cual conozco, me gusta y me ayuda; también traje mi cinto abastecedor con el afán de prepararlo y cargarlo.

Quiero llevar unos chocolates, que le pedí a Marce de Estados Unidos, me encanta el chocolate obscuro, pero estos serían más como premio que como energético. Es mucho lo que deseo llevar, dudo me quepa todo en la bolsita del cinto; además me dijeron que llega un punto en donde todo te pesa, así que mientras menos cargue mejor. Planeaba comprar en la Expo del maratón mi cinturón especial para llevar mi número de participante y cargar las gomitas pero no lo hice; haber como me las ingenio.

¿Dónde? Me hidrataré desde del kilómetro 5, después será un abastecimiento sí y otro no. Comeré las gomitas a partir del kilómetro 20 y, según las instrucciones del uso de las mismas, deberé ingerirlas después cada 45 o 60 minutos, es decir aproximadamente en los kilómetros 30 y 40.

¿Cómo ? Luis me señaló mi paso de maratón en 6:20 y 6:30, esto es un cálculo de acuerdo a mi mejor tiempo obtenido de 10k, el cual es de 56 min. Como es mi primer maratón, trataré de mantener ese paso durante toda la carrera. También me comentó que por ser el primer maratón mi principal meta debería ser cruzar la meta y sentirme bien, pero al tiempo siempre es agradable desafiarlo y trataría de lograr dicho tiempo.

Mi desayuno será una barra de granola, la cual traje desde México; así como Nutella, la cual compré en un mercadito cerca del hotel en una presentación ideal para la ocasión, un pequeño paquetito equivalente a tres cucharadas, acompañada de unos palitos de harina, como los que dan en la comida italiana pero de apenas unos 7 centímetros de largo. Ambas cosas las he comido previamente y conozco sus efectos en mí.

Mi ropa la elegí a como sentí el clima en la carrera del “Breakfast Run”, además según el noticiero amaneceríamos a 7 grados y subiría hasta 21 grados estará fresco pero no frío. Estrenaré la camiseta del evento de manga corta, aunque nueva no me afectará ya que me queda holgada; el pantalón es a media pantorrilla, traía un pantalón largo pero el clima no lo ameritaba me daría calor.

La vaselina la dejaré visible junto con mi número de competidor y el chip que nos entregaron para cronometrar nuestro tiempo. Traigo mi IPOD, quién sabe si lo llevaré pero por las dudas lo dejo cargando, la última semana entrené sin este, y me sentí muy ligera. En estas carreras como dice Luis todo suma, alimentación, preparación, ropa, masaje y yo digo que peso.

Mañana tomaré varias decisiones, por hoy terminé. Y eso que se trata de solo una carrera, pero es "la carrera".

octubre 21, 2012

Berlín Maratón 29 de septiembre Parte I

La carrera “Breakfast Run” de 6 kilómetros fue al primer evento del Maratón de Berlín al que asistimos. El punto de reunión y salida fue en el palacio Charlottenburg a las 9:30 am, el cual por cierto está hermoso. Llegamos  en taxi mis amigas y yo. Había mucha gente, debimos ser más de 200.  Se sentía un ambiente relajado, las personas reían, se tomaban fotos. El clima estaba fresco, estaríamos a unos 12 grados. El sponsor fue BMW,  así que había globos blancos con la marca de estos amarrados en diferentes puntos. Tomamos cada una  uno, con la intención de soltarlos al inicio de la carrera,  como supusimos era el objetivo. Una muchacha  se nos acercó y al escuchar nuestro acento dijo - ¿Son del  norte? –Sí de Monterrey. -- Yo soy Poblana.  También correría al día siguiente el maratón. Iba con su familia.
9:30 am Inicia la carrera, soltamos los globos y estos inundan el cielo. Corremos por los vecindarios de Berlín, la meta es el Estadio Olímpico, lo que nos emociona. En las casas se asoman personas. Saludo a algunos, los cuales me corresponden. Vamos muy relajadas, el chiste es disfrutar. Más que correr, trotamos como si anduviéramos de paseo. Sospecho todos traemos la misma consigna. Se escucha un murmullo por las pláticas. Vamos corriendo juntas, Osiris, Paloma y yo. Osiris incluso va tomando fotos corriendo.  Ya se ve la gama de nacionalidades a presentarse en la carrera. Sobresalen  un grupo de  Hawaianos, entre hombres y mujeres los cuales corren con sus faldas típicas y corona de flores en la cabeza. Nos damos el lujo incluso de hacer, lo que al parecer es la ola de los corredores, en vez de levantar los brazos conforme esta pasa, aplaudimos.  
Kilómetro 5, vemos el estadio Olímpico, donde Arturo Barrios estableció un récord mundial en 1989. Es algo especial ver esa sede donde se han realizado varias Olimpiadas. Trató de imaginar lo que los competidores, que realizan diferentes disciplinas teniendo como meta dicho estadio, pensarán al verlo a tan solo unos metros. Nos paramos a tomar unas fotos teniendo de fondo el Estadio,  la idea es de Osiris. Después de dicha sesión, la ruta continúa  por un parque, el cual nos lleva a una especie de túnel, faltaba menos para entrar al estadio. En este punto íbamos caminando, imposible seguir corriendo. Visualice de nuevo a esos posibles medallistas en estos momentos: en minutos y metros  llegarían a la meta.  Oscuridad por segundos, y   ante nosotros el Estadio; austero, pequeño pero espectacular. A nuestra espalda está el pebetero y el símbolo de las olimpiadas.  Damos la vuelta al estadio. Marce nos toma fotos a lo lejos,  ella no correría el maratón, pero después de lo que veía estoy segura lo contemplaría a futuro. Tomamos más fotos adentro, incluso una simulando la posición de arranque en los carriles, apoyando nuestros dedos en la línea de salida.  Estaba por terminar la aventura. Nos guiaban por unas escaleras, una última vista y hacia afuera.
Afuera del estadio estaban unas carpas donde personas nos ofrecían un snack: yogurt, plátano y manzana. Hacíamos  fila para poder tomar nuestro snack, unas personas querían meterse, como buenos mexicanos empezamos a decirle que no se podía, que hicieran fila; después nos dimos cuenta que no había filas,  que había más carpas dando exactamente lo mismo sin necesidad de estas, pero ya habíamos sacado cobre.
Así terminó nuestra carrera y el primer contacto con el evento del 39. Berlín Maratón. Me encantó la experiencia.  Falta por venir lo más emocionante.

octubre 07, 2012

La experiencia del maratón

Tengo poco tiempo para escribir, pero regresando este fin de semana deseo compartir la experiencia de la carrera el antes y el durante la carrera. Fue una experiencia padrísima, algo difícil de transmitir, pero aún así lo intentaré.

Puedo adelantar que crucé la meta.

septiembre 18, 2012

BERLIN 2012

Si los astros se alinean, y el clima lo favorece; si mi despertador suena a la hora señalada; si llego a tiempo al aeropuerto; si los pilotos asignados a los vuelos recuerdan todas sus lecciones; si alcanzo mi conexión en Dallas y si los de migración en Estados Unidos no detectan algo raro en la manera de quitarme los zapatos o en mi forma de ver el techo o incluso en mi sonrisa, estaré llegando a Berlín el 28 de Septiembre.

Decreto lo siguiente: El viernes 28 de septiembre recogeré mi número sin ningún contratiempo, estaré a las 9am, tiempo de Berlín, con cuarenta mil corredores más justo en la salida. Sonreiré a las cámaras y saludaré, porque una de mis hermanas me preguntó si transmitirían el maratón, para seguirlo ---Claro que sí, tú trata de seguirlo. Aún entre 40000 personas existen las posibilidades y las coincidencias. Puede suceder que justo en el instante cuando estornuda un camarógrafo, me enfoque o en el momento cuando alguien se desmaye y lo capte una cámara yo estuviera ahí; o le llame la atención mi bandera de México, por ser mexicano él también; o llame la atención por ser la que va más entera en el kilómetro 35, cuando todo mundo quiere desertar. Son tantos instantes, momentos, segundos, todo puede ser o no posible, porque es futuro.

Por lo pronto estos segundos son presentes. Hay nervios, emoción, expectativa, incluso miedo. Lo que suceda será pasado, y será otra historia a contar. Hoy es 18 de septiembre y faltan 10 días.

septiembre 06, 2012

Dos títulos


Me gusta ir de compras a Mcallen y disfruto mucho yendo a la librería, sobre todo comprobar el universo de títulos y autores concentrados bajo un mismo techo. La quería evitar porque en esta ocasión traigo mi presupuesto limitado, además tengo bastantes libros esperándome para leerlos, pero me gana mi gusto. Llego y me dirijo a las mesas donde se ofertan libros con descuento. Observo las portadas, leo los títulos y los autores, si alguno de estos tres llama mi atención lo tomo y leo, una buena sinopsis o prólogo y precio lo hace asequible. Bajo este esquema tropiezo con un primer título: “The Original Ilustrated Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle. Nunca he leído al autor, ni tampoco a su más conocido personaje, del cual lo más cerca que he estado es a través de las películas protagonizadas por Robert Downey Jr. . Me convence el prólogo: incluye 37 historias cortas, la novela completa “The Hound of the Baskerville” y las ilustraciones por Sidney Paget, quien dio forma e imagen al tan conocido Holmes. Espero pronto encontrarme con la frase de “Elemental mi querido Watson”, en inglés claro.

Después de unos minutos encuentro otro libro, cuyo título llama mi atención :“Classic Irish Stories”, lo abro y leo los autores, observo incluyen a Arthur Conan Doyle con “The Green Flag” , y me parece curioso porque desconocía la nacionalidad de Conan, suponía era Inglés, eso es punto a favor, podía ser una señal. Además llama mi atención que sea sobre Irlanda, este país ha aparecido en mi vida de manera curiosa y agradable; probablemente sea porque debo algo en una reencarnación pasada como irlandés o irlandesa. Comienzo a leerlo, esta frase me engancha: “Spring Sowng is a meditation on the stark beauty and unforgiving environment of Ireland, as a husband and a wife rise together on a chilly February morning to prepare their land for planting.” Parafraseando: una de las historias es una reflexión sobre la belleza y el ambiente inolvidable invernal de Irlanda, como esposo y esposa se levanta temprano en un muy frío Febrero para preparar su tierra para sembrar. Me da curiosidad ese amor tan ferviente y conocido que sienten los irlandeses por su tierra; la posibilidad de encontrar aquí explicaciones y respuestas lo hace irresistible. Determino detenerme y pagar. Estoy contenta con mis adquisiciones, desconozco cuando empezaré a leerlos pero de este año no debe pasar, parte de mis propósitos.

Me dirijo a la cafetería adjunta. Es tiempo de sentarme a descansar. Mientras hago fila veo una taza, llama mi atención por su dibujo, y la frase “Let your imagination grow”. Son unos libros simulando flores creciendo; saliendo de la tierra, de la imaginación. La compro porque deseo me recuerde, sobre mi propia imaginación, la cual es a veces perezosa y como toda cosecha si no se cuida, trabaja y recolecta en el tiempo adecuado, se perderá.